Revista digital del valle de Liébana en Cantabria (España).
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Este 16 de abril, como ha sucedido desde hace muchos siglos, comienza en el monasterio de Santo Toribio de Liébana "La Vez": cada viernes, desde esta fecha hasta el primer domingo de octubre, asisten al monasterio, a acompañar y venerar al Lignum Crucis, asistiendo a los cultos del día, grupos de cofrades de la Santísima Cruz, por turno o vez, de acuerdo a la lista que se da a conocer cada año. Los grupos se forman con cofrades del mismo pueblo, si hay suficiente número, o de pueblos contiguos en caso contrario.
El origen remoto de esta tradición está, muy posiblemente, en la procesión que, probablemente desde el siglo XV, se realizaba con la Cruz desde el monasterio de Santo Toribio hasta la ermita de San Miguel todos los viernes del año comprendidos entre el 16 de abril, fiesta de Santo Toribio, y el 29 de septiembre, fiesta de San Miguel.
Con el paso del tiempo, se sustituyó la procesión por la celebración de los cultos dentro del monasterio y se fijó que a ellos debían acudir cada viernes dos personas de cada uno de los pueblos de la comarca. Así lo reflejó en 1798 el obispo de Astorga Gutiérrez Vigil, que estuvo en el monasterio buscando el cuerpo de Santo Toribio:
«Desde el día de Santo Toribio al de San Miguel, 30 [por 29] de Septiembre, celebran los Religiosos misa solemne de la Santa Cruz todos los Viernes, a la que deben concurrir dos personas de cada pueblo de la Provincia de Liébana».
Un siglo después, en 1882, el periodista y escritor lebaniego Ildefonso Llorente reflejó, entre los cultos de que era objeto el Lignum Crucis, la Vez y lo hizo así:
«La reliquia de la Cruz se muestra al culto público el día 16 de Abril de cada un año, por ser el día en que la Iglesia conmemora el santo Monje lebaniego; y al culto público sigue presentada hasta el 5 de Octubre, día de San Froilán, patrón del obispado de León, al cual la parroquia del ex monasterio pertenece. Durante esa temporada, por costumbre ó voto que data desde tiempo inmemorial, cada viernes asiste á la misa mayor, que en el ex monasterio se celebra, una persona lo menos de cada pueblo de Liébana, siendo un error de D. Amós Escalante que en esa asistencia turnan los valles, como dice en sus Costas y Montañas, pues ni turnan los valles ni los pueblos de cada valle y sí únicamente los vecinos de cada pueblo de Liébana entre sí, yendo, como he dicho, uno ó dos personas de cada pueblo, ó al menos debiendo ir».
Como vemos, ha habido algún cambio, como la fecha de finalización que ha pasado del 29 de septiembre al 5 de octubre, festividad de San Froilán, patrono de la diócesis de León de la que el monasterio, como la mayoría de las parroquias de Liébana, formó parte hasta 1955.
Posteriormente, se produce un nuevo cambio, que da un mayor protagonismo a la Cofradía: se pasa de tener que ir cada viernes uno o dos vecinos de cada pueblo a ir todos los cofrades del pueblo el viernes que se les señale, para lo cual es necesaria una organización que asume la Cofradía. El cambio debió producirse en 1922 cuando nos consta que la Cofradía decidió formar grupos en todos los pueblos de Liébana para recaudar la limosna de la Santísima Cruz y para gestionar la observancia de la Vez. Los posteriores estatutos de la Cofradía, tanto los de 1944 como los de 1968 y los actuales, han recogido la existencia de estos grupos y su papel en la Vez, llegando, en el caso de los actuales, a especificar lo que deben hacer cada viernes los cofrades:
«asistirán a la misa de "La Vez" el viernes que les corresponda, según organice cada año los grupos la junta directiva», que «encargará a seis cofrades del grupo al que corresponde "La Vez", que se coloquen en el sitio reservado para ellos en la iglesia del monasterio. Durante el ofertorio, dichos cofrades encenderán los cirios y, cuando el sacerdote comience el saludo del prefacio, se acercarán al presbiterio con los cirios encendidos. Continuarán así hasta el momento de la doxología del: "Por Cristo, con Él y en Él..." en el que volverán a sus lugares y apagarán los cirios».
Así es como se cumple hoy la Vez, si bien, en los últimos años, la disminución en el número de cofrades, su envejecimiento y la secularización de la sociedad, incluyendo el hecho de ser los viernes día laboral, hacen que algunos viernes la asistencia de cofrades sea mínima, no llegando a los seis necesarios para portar los cirios. Por ello, quizás sea necesario tomar alguna medida. Ya se tomó respecto a la ceremonia de clausura, que se pasó del 5 de octubre al primer domingo del mes para favorecer la asistencia, y quizás haya que hacerlo respecto a la Vez, cambiando, por ejemplo, el horario a la tarde, para que pueda pervivir en el futuro.




