Se cumplen estos días 90 años de la inauguración de la nueva Casa-cuartel de la Guardia Civil en Potes. Juan Reda donó la obra
El 3 de febrero de 1936 tuvo lugar la inauguración en Potes del cuartel de la Guardia Civil. Sólo hemos localizado la crónica publicada en La Voz de Cantabria al día siguiente firmada por "T.B.O." bajo el título "El gran cuartel de la Guardia Civil". Es ésta:
«Así podemos hablar de la casa donde, desde hoy, está instalada la Guardia civil, debido a ese gran lebaniego que conocemos por don Juanito Reda.
Este señor no ha escatimado una peseta para que la Guardia civil tenga un cuartel digno de ella. De un antiguo, pero sólido edificio, ha podido ofrecer un cómodo alojamiento para tan benemérito Instituto, estando todos los pabellones con entera independencia, bien ventilados, con agua corriente en todos ellos y una gran huerta. Este edificio está instalado en sitio céntrico y dominando casi en absoluto toda la villa y las diversas carreteras que a ella conducen.
El lunes, día en que el jefe de línea, don Policarpo Cabeza, tomaba posesión de la casa-cuartel, reunió por la mañana a sus muchas amistades para celebrar tan fausto acontecimiento.
Atentamente invitado, allá me dirigí en representación de LA VOZ DE CANTABRIA. Se nos obsequiaba espléndidamente con pastas y licores.
De los asistentes al acto sólo puedo decir que vimos allí lo más destacado de la región, y en la imposibilidad de nombrar a todos los que allí había, expondré que tuve ocasión de saludar a mi particular amigo don Juanito, que tenía sentados en su misma mesa a los alcaldes y secretarios de Liébana; al señor juez de instrucción, don Gaspar F. Lomana; a los farmacéuticos y abogados que aquí tienen su residencia, a don M. Palacios, ingeniero de Minas, y a todos los principales vecinos de este rincón montañés. Tanto don Policarpo Cabeza como el señor comandante del puesto se multiplicaban por hacer los honores a todos los que iban llegando, pasándose un par de horas en fraternal alegría.
No hubo discursos. Solamente dos palabras que el farmacéutico señor Bustillo pronunció para proponer que, representando la Guardia civil el orden, como a las mil maravillas representa, se abriera una suscripción entre todos los simpatizantes para ofrecer una bandera a los representantes en Potes del benemérito Cuerpo, siendo acogida esta idea con singular agrado por todos los concurrentes.
Para llevar a la práctica esta proposición se nombró una Comisión, y a petición del ingeniero don Manuel Palacios, se acordó que la suscripción, para que todo lebaniego pueda contribuir fuese de cinco céntimos el mínimun y de cinco pesetas el máximun.
Después de estos instantes de grata convivencia con la Guardia civil, pronunció el señor jefe de línea estas sentidas palabras:
Al recibir de manos de don Juan Reda las llaves de este edificio, destinado para alojamiento de la fuerza del Instituto al que tengo la honra de pertenecer, no puedo por menos de darle, en nombre del Instituto y del mío propio, las más expresivas gracias por su altruismo, así como igualmente a los Ayuntamientos, que con sus fuerzas coadyuvan al alquiler del mismo, ya que no obstante las muchas cargas que sobre ellos pesan, no han tenido inconveniente en designar en sus presupuestos una cantidad para alquiler de este edificio, demostrando con esto, tanto el propietario del inmueble como los citados Ayuntamientos, el amor y estima en que tienen a la Guardia civil, la que para conseguir la paz y tranquilidad de España y la República no escatimará clase alguna de sacrificio. Y, por último, también tengo que darle las gracias al señor Cabrero, que ha sabido interpretar con su acierto el sentir del Cuerpo en cuanto a la distribución de los pabellones de que se compone este edificio.
Terminó dando un viva a España, a la República y a los lebaniegos.
Se ovacionó al orador y se vitoreó entusiásticamente a la Guardia civil por los concurrentes al acto, terminándose éste con la mayor animación. - T. B. O.»
Hasta aquí la noticia de La Voz de Cantabria. Como se puede deducir de las palabras reproducidas del Guardia Civil, Juan Reda donó la obra realizada. Por el inmueble se debía pagar un alquiler, para cuyo pago la Guardia Civil solicitó la colaboración de los ayuntamientos lebaniegos. Nos consta que, por ejemplo, el de Cabezón de Liébana había acordado, ya en julio de 1935, «contribuir con 100 pesetas al acuartelamiento de la Guardia Civil del puesto de Potes, trasladados que sean los guardias de este a aquel puesto, siempre que los demás Ayuntamientos de la demarcación contribuyan y de que sea el único gravamen que pese sobre el Presupuesto de este Municipio por tal concepto».
El Ayuntamiento de Potes, por su parte, había acordado pocos días antes de la inauguración, el 28 de enero, «no ser posible el aumento de la cantidad de 350 pesetas, que ya se acordó contribuir para atender al alquiler de la casa cuartel para la Guardia civil».
Vemos, pues, cómo la Guardia Civil mejoraba su equipamiento en Liébana. Nadie podía imaginar lo que pocos meses después llegaría.