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Navidad I en Liébana

La cultura popular española está impregnada de religiosidad cristiana y Liébana, como no podía ser menos, no es una excepción. En estas fechas de Navidad, en Liébana se manifiesta, además de en la instalación de belenes, bajo tres formas principales: villancicos, cantos del ramo y mandamientos. Estos últimos, ligados a la petición de aguinaldos, se cantaban en Nochevieja y vamos a dejarlos para otro artículo, centrándonos en éste en los villancicos y el canto del ramo.

Muchas generaciones de lebaniegos han cantado o contado romances o composiciones musicales alusivas al nacimiento del Niño Jesús en estas fechas de Navidad, desde siempre. Canciones y romances transmitidos oralmente de padres a hijos y que estuvieron a punto de desaparecer. Ahora en muchos lugares se intenta recuperarlos.

Junto a villancicos comunes a otras zonas de España, en Liébana se cantaban algunos más específicos. Sirvan como ejemplo los dos que a continuación incluimos, cantados por Lines Vejo, de Caloca:

Venid pastorcitos y este otro titulado Los tres reyes

El Ramo de Espinama interpretado en Camaleño el 27/12/2006 Por su parte, el Ramo se cantaba en la Misa del Gallo, en la Nochebuena. Se confeccionaba un ramo con manzanas, rosquillas, cintas de colores… llevándolo las mozas a la Iglesia, para que fuera bendecido por el cura y, después, era subastado. Todo ello, acompañado del correspondiente canto que, similar en todos los pueblos, tenía, sin embargo, variantes de unos a otros. De en qué consiste nos informa María Bulnes, encargada del Aula de Cultura Tradicional del Valle de Valdebaró, en este corte (aunque el sonido no es bueno, merece la pena) del programa de radio La Jila, de Radio Laredo, en el que las chicas del Aula interpretan el "Ramo de Espinama".

Era famoso el ramo de Lebeña, que todavía se canta, habiendo sido interpretado en el Parlamento de Cantabria.

Su letra es ésta (tomada del libro de Antonio Gamaza, "Canciones y romances de Liébana"):

En el santo templo entramos
dispuestos para cantar
si el señor nos da licencia
hoy día de Navidad.

Licencia ya la traemos
que la fuimos a buscar,
a casa del señor
hoy día de Navidad.

Apártense feligreses
apártense para un lado,
dejen paso a las doncellas,
con este florido ramo.

Como somos doncellitas
algo nos acobardamos,
como el señor cura manda
algo de aliento tomamos.
Venimos con tu licencia
a ofrecer aquí este ramo,
vamos, vamos, doncellitas
vamos, vamos caminando.

Vamos a ver a la Virgen
que es la más hermosa y santa,
de la más hermosa rosa
nació el clavel de la gracia.

Que la escogió el Padre Eterno
hija de Joaquín y Ana,
la desposó con José
al que floreció la vara.

Estando un día la Virgen
en su aposento encerrada,
ya su corazón decía
ya su corazón hablaba.

¿Quién será aquella doncella
que ha de ser inmaculada?
¡Mi Dios quién la conociera
para andar en su compañía!

Estando en estos coloquios
vio venir por la su sala,
un bellísimo mancebo
vestido de carne humana.

Con una corona de oro
y un vestido que alumbraba,
con una cruz en su pecho
diciendo así esta palabra.

"Bendita entre las mujeres
pues estás llena de gracia",
turbada quedó la Virgen
sin poder decir palabra.

Y al pronunciar ella el "fiat"
toda la trinidad baja,
quedó el vientre de María
hecho un tálamo de gracia.

¿Es posible que María
siendo tan honesta y santa,
haya sido tan cruel?
Pues misterio aquí no falla.

Si le hay yo no lo sé,
mi esposa no dice nada...,
estos divinos esposos
caminaron su jornada.

Luego que a Belén llegaron
no han encontrado posada,
se retiran a un portal
que les daban las murallas.

Levántese el mayordomo
si en el Snto Templo está,
coja el ramo a las doncellas
y póngaselo en el altar.

Oh portentosos prodigios
para los hijos de Adán
que había de nacer el niño
de Belén en un portal.

Pues las profecías
de ella ya se han cumplido
de la virgen pura
va a nacer un niño.

Cuatro días de jornada
con fatigas de mal tiempo
tuvieron los dos consortes
para el empadronamiento.

Que había de venir
el que descendía,
del rey de Judá
según se decía.

Luego de las cercanías
de Belén y de sus muros,
caminan los dos consortes
y era de noche y oscuro.

Luego procuraron
de buscar posada,
y como era tarde
ya no la encontraban.

Entraron en un mesón
y luego que dentro estaban,
les dijo la mesonera:
afuera que no hay posada.

"Que todo está lleno
que ya no se cabe,
sálganse allá fuera,
sálganse a la calle".

San José de sentimiento
se acobardaba en extremo,
y a la Virgen le decía:
miremos el parentesco.

Que acá en la ciudad
debemos tener,
quién nos dé posada
humilde José.

Todos fueron tan ingratos
y tan poco compasivos,
que con un "vaya y no puedo"
todos les han despedido.

Pues la ingratitud
fue tan abundante,
lo mismo en parientes
que en los habitantes.

El glorioso San José
lleno ya de cobardía,
le dice a su santa esposa:
Salgamos fuera María.

Pues he recordado
que debe de haber
un portal establo
fuera de Belén.

Vamos allá San José
dice la sagrada reina,
si encontramos el portal
no demos impertinencias.

Ni a ningún pariente,
ni a ningún vecino,
pues las profecías
de ella se han cumplido.

Encontraron el portal
y entrando San José dentro,
halló en él de compañía
un buey y otro jumento.

Y dijo a su esposa
aunque con pesar:
aquí nos quedamos
en este portal.

La gran reina de los cielos
con alegría y contento,
le dice a su santo esposo:
este es nuestro aposento.

Y luego que entraron
la reina saluda,
a aquellas dos bestias
el buey y la mula.

Luego San José prepara
sitio para descansar,
Él y su esposa querida
en el mísero portal.

Pues con las fatigas
de tan largo viaje,
se hallan rendidos
estos dos personajes.

Inclinándose la Virgen,
un poco sobre su lecho
advirtió que se acercaba
el parto sin más consuelo.

Y al verse allí sola
sin gente ninguna,
más que las dos bestias
el buey y la mula.

La Virgen con gran dolor
y pena que la acompaña,
puesto al niño en su regazo
le decía estas palabras:

"Hijo de Dios Eterno
que al mundo has venido,
solo por los hombres
en donde has nacido".

Gloria los ángeles cantan
al señor del cielo y la tierra,
paz y buena voluntad
a los hombres muy de veras.

La música suena
en el alto cielo,
que estaba llorando
el niño en el suelo.

Las señas les dieron luego
que estaba envuelto en pañales,
en el portal de Belén
cuando fueron a adorarle.

Vinieron corriendo
unos pastorcillos,
con ciertos regalos
a adorar al niño.

Adoraron a aquel niño
estos humildes pastores,
y sacaron con presteza
pañales de sus zurrones.

Y los entregaron
a la Virgen Santa,
que los recibió
dándoles las gracias.

Se despiden de María
de San José y de aquel niño,
y estos humildes pastores
retornaron al camino.

Todos dando gracias
a Dios siempre eterno,
por haber presenciado
tan grande misterio.

Era famoso el ramo de Lebeña, que todavía se canta, habiendo sido interpretado en el Parlamento de Cantabria como queda constancia en el siguiente vídeo desde 1 h. 22’:

Otros pueblos, por ejemplo en Bedoya, también están intentando recuperar y mantener esta tradición ancestral, en una labor que merece todo nuestro reconocimiento y que debe ser apoyada por las instituciones. El citado Aula de Cultura Tradicional del Valle de Valdebaró es un buen ejemplo que debe extenderse y potenciarse.


Otro ejemplo de cómo se celebraba la Navidad en Liébana hace casi un siglo en uno de los pequeños pueblos lebaniegos lo tenemos en este relato publicado el 21 de enero de 1926 en La Voz de Liébana:

"Misa del Gallo.- No hubo necesidad de luz artificial; la luna, con majestuoso esplendor, nos proporcionó lo suficiente para ascender a nuestro, como la portada indica, antiquísimo templo; iluminado éste con múltiples luces, admirablemente combinadas y adornado, en cuanto cabe en una mísera aldea, con exquisita elegancia, dió principio el incruento sacrificio; nuestro dignísimo párroco, revestido con los ornamentos propios del día, sube al sacro altar, y al recitar los Kiries y el Gloria in excelsis Deo angélicas voces de las Hijas de María prosiguieron los cánticos con melodía tan inusitada que no sólo a los cristianos militantes lebaniegos sino también hasta a los triunfantes celestiales, arrancaría aplausos e inundaría de regocijo.

Por la tarde, después del Santo Rosario, exposición de su Divina Majestad y algunos otros villancicos, justo era, creo yo, tomásemos algún refrigerio, y en efecto, reunidas en una de nuestras humildes casitas, saboreamos con gusto el exquisito mazapán –uno hermoso y con singular dedicatoria regalamos al señor cura- seguido de otras confituras y algunas copitas de finos licores.

El día de los Santos Reyes, después de la adoración del Niño Dios y villancicos, a nuestro pobre juicio, bien entonados, don Calixto de Cosío y Vélez nos dió las más expresivas gracias, verbales y pecuniarias.

Anhelo ser lacónica y no quiero mortificar a los lectores de la Voz con nombres y cosas que pueden llamarse vanidades.

Que se repita.

Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Una Hija de María"


Ver reportaje sobre los aguinaldos y los mandamientos en Navidad en Liébana II.

Podemos ver las fotos y escuchar el Ramo del pasado 2010 en la web del arciprestazgo.

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