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El vacuno de leche en Liébana

01/12/2018

Doce explotaciones lecheras quedaban en toda Liébana en 2017. O, al menos, fueron únicamente doce las que entregaron leche a la industria. Son muchas menos de las que hubo no hace tantos años. Aunque su producción media ha aumentado considerablemente, sin embargo el total de leche producida en la comarca ha disminuido enormemente. Lo vemos con algunos datos y sin remontarnos demasiado en el tiempo.

En 1999 había en Liébana y Peñarrubia, según el Censo Agrario que se realizó aquel año, 1.141 vacas de leche, que se concentraban, sobre todo, en los ayuntamientos de Vega de Liébana (378 cabezas), Cillorigo (330) y Camaleño (249). Ya a distancia estaba Cabezón de Liébana, con 125 cabezas, y el resto de municipios estaban por debajo de las 32 que había en Potes.

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Ese mismo año, o más precisamente en el periodo 1999-2000, la cuota láctea que tenían asignada los ganaderos de Liébana y Peñarrubia sumaba 4.347.092 kilos, repartida entre 172 explotaciones.

El sistema de cuotas lácteas, establecido por la Unión Europea, fijaba la cantidad máxima de leche que podía producir cada ganadero, pudiendo ser penalizado si la sobrepasaba. En España se comenzaron a aplicar en la campaña 1993-94 y, debido a que la producción conjunta de toda España superaba la cuota asignada a nuestro país, conllevó el inicio de una gran reconversión en el sector, estimulándose el abandono de la producción de los pequeños ganaderos para asignar su cuota a los grandes, que también tuvieron que recurrir a la compra de cuota a otros ganaderos. En Liébana, cuyos ganaderos tenían mayoritariamente cuotas muy bajas, esta reconversión fue muy acelerada como lo demuestra el hecho de que, si en el periodo 1995-96, que es el más antiguo del que facilita datos el Instituto Cántabro de Estadística, la cuota era de 6.134.786 kilos repartidos en 312 explotaciones, apenas cuatro años después, como acabamos de ver, se habían reducido a 4.347.092 kilos y 172 explotaciones. Las explotaciones se habían reducido, pues, casi a la mitad en cuatro años.

La reconversión siguió en los años siguientes con una disminución continuada tanto de la cuota asignada como del número de explotaciones. Éstas, por ejemplo, eran ya, sólo, 75 en la campaña 2004-2005 (apenas un 24% de las existentes nueve años antes), 34 en la 2009-10 y 23 en la 2014-15. Esta campaña, la 2014-2015, última en la que se aplicó el régimen de las cuotas lácteas, la cuota de Liébana era ya únicamente de 1.475.103 kilos, muy lejos de aquellos más de seis millones de 1995-96.

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Lógicamente, la disminución de explotaciones y de cuota ha conllevado igualmente una drástica reducción en el número de vacas de leche y de las 1.141 que había en 1999 se pasó en 2009 a 404 que ahora serán muchas menos (el Censo Agrario se hace cada diez años). Eso sí, las explotaciones que subsisten crecen tanto en cuota como en número de cabezas. Una explotación media tenía en Liébana en 1999 algo menos de 7 vacas y una cuota de 25.273,79 kg. En 2009 la cuota media había subido hasta los 56.850 kilos con casi 12 vacas de media por explotación. La última campaña de cuotas, la 2014-15, la cuota media de las 23 explotaciones era ya de 64.135 kilos.

Hay que matizar, sin embargo, que los datos de cuota que estamos manejando no implican necesariamente que se estuvieran produciendo esas cantidades. Las cuotas señalan lo que podían producir, y son un buen indicativo, pero pudiera ser que algunos de los titulares de cuota la tuvieran alquilada a ganaderos de fuera de la comarca, lo que podría explicar el salto que se aprecia con los datos que facilitamos a continuación que sí que corresponden a producción real.

El fin del sistema de cuotas permite producir toda la leche que se quiera y/o pueda. Podría pensarse, por ello, que, sin limitaciones, aumentaría la producción pero en Liébana no ha sido así, al menos si nos atenemos al único dato disponible de las tres últimas campañas, el de la leche entregada a la industria por los ganaderos. En 2015, 15 explotaciones (ocho menos de las que tenían cuota en 2014-15) produjeron 906.970 kilos, que bajaron a 818.467 el año siguiente, repuntando ligeramente en 2017 cuando las 12 últimas explotaciones que perviven en Liébana produjeron 837.641 kilos, lo que supone una media de algo más de 69.803 kg/explotación.

En estos últimos datos no se ha tenido en cuenta a Peñarrubia ya que, según el ICANE, en este municipio en 2015 no hubo entregas de leche a la industria pero en 2016, en cambio, 29 explotaciones entregaron la friolera de 10.110.384 kilos y en 2017 25 explotaciones 9.052.299 kg.

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Con esta salvedad, los datos expuestos son claros y nos muestran cómo, en menos de un cuarto de siglo, un sector que era clave en la economía y en el modo de vida de nuestros pueblos ha desaparecido en muchos de ellos, conservándose únicamente 7 explotaciones en Cillorigo; 2 en Camaleño y otras tantas en Vega de Liébana; y una en Cabezón de Liébana que es, con diferencia, la de mayor producción, concentrando ella sola casi un cuarto de la de toda Liébana.

La evolución que se puede prever del sector en los próximos años no es optimista y ello pese a haber factores que podrían animar a algunos jóvenes a dedicarse a él. El principal es el hecho de contar prácticamente con la producción vendida y a un precio, comparativamente con el pagado en otros lugares, bueno. Se debe ello a la condición impuesta a los quesos de la comarca que cuentan con denominación de origen (los "quesucos de Liébana" y el Picón Bejes-Tresviso) de que «La zona de producción de leche apta para la elaboración de los "Quesucos de Liébana" comprende los términos municipales de la Comarca de Liébana: Potes, Pesaguero, Cabezón de Liébana, Camaleño, Castro Cillorigo, Tresviso y Vega de Liébana y el Ayuntamiento de Peñarrubia» (y lo mismo dice para el Picón). Si a ello se añade que la reciente desaparición de las cuotas lácteas supone un ahorro en la inversión a realizar para instalar nuevas explotaciones, cabría esperar un aumento de éstas. Además, en Cantabria están surgiendo nuevas iniciativas dentro del sector, como vemos en este artículo de Cantabria Negocios. Sin embargo, es una actividad muy "esclava", al exigir el ganado cuidado diario, lo que retrae a los jóvenes, pese a poder solventarse este inconveniente si la explotación se realizara entre varios, en forma de cooperativa por ejemplo. En todo caso, el tiempo lo dirá...


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