Noticias de Liébana


Imagen

18/07/2018

Límites y usos del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga

No había pasado ni un mes de la designación de la Montaña de Covadonga como primer parque nacional español, cuando se aprueba un real decreto en el que se declara el segundo, el de Ordesa, y se delimitan ambos. El de Covadonga, en concreto, queda delimitado como se aprecia en la imagen:

Imagen

Poco después, el 26 de septiembre de 1918, una Real Orden aprobaba el Reglamento del Parque, compuesto por diez artículos. El primero recoge una un tanto rimbombante declaración de principios: «El Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, del Macizo de Peña Santa, lugar modelo de respeto a los árboles, a los animales y al paisaje, queda entregado ante todo y por encima de todo a la cultura del pueblo español, de los nacionales, que son los primeros interesados en que perdure la belleza de lugares tan pintorescos, históricos y sacrosantos del solar patrio.»

Los seis siguientes regulan lo que se puede hacer, o no, en el Parque. Así, se permite la pesca con anzuelo «sin ánimo de lucrarse» pero se prohíbe la caza, si bien «Respecto a los animales dañinos, se procederá a batirlos o destruirlos en la forma y tiempo más oportunos, ya a petición del Ayuntamiento interesado, ya por iniciativa del Comisario general de Parques Nacionales, bajo cuya dirección se organizarán en todo caso las batidas.»

Se permite el pastoreo, uso de cabañas y aprovechamiento de leñas en las mismas condiciones que hasta entonces, al igual que el aprovechamiento de los árboles y monte bajo. Sin embargo, se prohíbe la explotación forestal, la fabril, hidráulica, de minas y canteras, «si bien la explotación del subsuelo en las actuales pertenencias mineras concedidas hasta la fecha podrán continuar efectuándose y los saltos de agua que no caigan precisamente dentro de los límites del Parque Nacional realizarse». También se deja abierta posibilidad a que, «mediando razones especiales o superiores», el ministro de Fomento pueda autorizar alguna de estas explotaciones, salvo las de carácter forestal.

La construcción de cualquier edificación queda condicionada al consentimiento del Comisario General de Parques Nacionales, al igual que el trazado de caminos y el establecimiento de refugios.

Imagen

El último de los artículos dedicados a actividades en el Parque señala que «No se permitirá la colocación de avisos ni de anuncios, excepto los que sean necesarios para guía del público, quedando prohibido en absoluto grabar o escribir nombres, pintarrajear ni emborronar en ninguna parte, así como el tarjeteo.»

Los dos siguientes artículos del Reglamento se refieren a la gestión y al personal del Parque. La dirección queda encomendada al Comisario General de Parques, al que acompañarán, como subdirectores, los jefes de los distritos forestales de Asturias y León, y un secretario, nombrado por el director, que ha de ser «una persona caracterizada de la localidad» y residente en el Parque.

El personal de guardería estará formado por los guardas destinados por el Distrito Forestal y, además, por «cuatro, cinco o seis guardas exclusivos del Parque, nombrados por el Comisario general.»

Finalmente, el último artículo del Reglamento remite la imposición de sanciones por las infracciones del mismo a la legislación penal de Montes y a lo dispuesto en reglamentos especiales.

Con esta sencilla regulación, el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga funcionó durante décadas. Al principio con dificultades, por la falta de dotación presupuestaria hasta el punto de que, según un informe de Eduardo Pacheco de 1931, el Marqués de Villaviciosa, Comisario General de Parques Nacionales, suplió «de su bolsillo particular las cantidades necesarias» para hacer algunos estudios y obras. Además, Pacheco atribuye al Marqués personalmente «una labor difícil y penosa» en esos primeros años que «hubo que realizar con pueblos de Asturias y León que alegaban tradicionales derechos a aprovechamientos forestales del Parque.» Solucionados esos problemas, se nombraron como guardas cinco antiguos cazadores, «uno por cada pueblo de los que contornean al Parque», lo que no impidió que continuara la caza furtiva de rebecos, hasta el punto de que en 1930 el Marqués amenazó con dimitir si no se enviaba una pareja de la Guardia Civil a proteger la zona.

Imagen

En ese informe, Pacheco, tras señalar que las dificultades «se van venciendo prudentemente y con constancia» y que la principal que quedaba era la explotación minera inmediata al lago Enol que «en plazo no lejano» iba a cerrar por agotamiento del mineral, concluía que «el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga puede considerarse como terminado, en cuanto hace a las vías de acceso al mismo, por cuanto la vía férrea llega hasta su entrada; en cuanto se refiere a vías de comunicación en su interior y en sus contornos, y por lo que atañe a hospedajes, teniendo en cuenta los numerosos y confortables hoteles que existen junto al histórico Santuario.»

La gran transformación del Parque se iba a producir muchos años después, en 1995, con su ampliación, incluyendo su cambio de nombre. Lo vemos en la siguiente entrega.


Enlaces relacionados:

100 años del Parque Nacional de Picos de Euopa (I): Nacimiento de los Parques Nacionales.

100 años del Parque Nacional de Picos de Euopa (II): Antecedentes en España.

100 años del Parque Nacional de Picos de Euopa (III): Ley de Parques Nacionales.

100 años del Parque Nacional de Picos de Euopa (IV): La Montaña de Covadonga, primer Parque Nacional.

100 años del Parque Nacional de Picos de Euopa (VI): Del Parque de la Montaña de Covadonga al Parque de Picos de Europa.

100 años del Parque Nacional de Picos de Euopa (VII): Picos de Europa: el origen de un nombre.

100 años del Parque Nacional de Picos de Euopa (y VIII): "De Europa": desde el siglo XV dando nombre a unas montañas.


Compartir en Imagen Imagen

También en esta sección: