Píldoras de Historia

La primera cabalgata de Reyes: Potes, 1936

Gabino Santos Briz

05/01/2019

El periódico santanderino "El Cantábrico" publicó el 9 de enero de 1936 la crónica de su corresponsal en Potes ("El Duende de Liébana") que recoge la celebración de la primera cabalgata de los Reyes Magos que tuvo lugar en la capital lebaniega. Este es el texto, bajo el títular «La fiesta de los Reyes Magos»:

Por primera vez se celebró en la villa lebaniega la fiesta de los Reyes Magos, con un éxito sin precedentes.

Tres días antes del señalado a la festividad se hicieron los preparativos necesarios para organizar una cabalgata que repartiera juguetes a todos los niños pobres de Potes, que son, en su mayoría, hijos de obreros que no pueden desprenderse de una peseta en día tan señalado para los peques, por la crisis de trabajo que desde hace tiempo se viene sintiendo en sus hogares.

Una cabalgata en Potes a mediados de los años 1960. Foto del libro de Manuel Vela.

La hermosa iniciativa salió del administrador de Correos, don Enrique Revuelta, y del arquitecto, don Agustín Gutiérrez, que tuvo feliz acogida por un puñado de amigos que forman con ellos diaria tertulia y que lo pusieron todo: entusiasmo, trabajo y dinero para que todos los niños pobres de la villa disfrutaran de juguetes el día de los Reyes Magos, como los hijos de los más potentados señores.

Como decimos, se organizó una vistosa cabalgata, que partió de Roscabao a las nueve de la noche, iluminada con antorchas y bengalas, resultando el desfile de una grandiosidad fantástica, siendo el orden de la cabalgata el siguiente: en cabeza, Banda de trompetas y tambor, compuesta por don José Pablo Cavada, don Domingo Fernández, don Angel Incierto y don Victorino Rivero; luego, escuadra de lanceros, formada por don Anselmo del Río, don Celedonio del Barrio, don Alejandro Piedra y don Alfonso Pastor, y al frente, como jefe de escuadra, "El duende de Liébana", que, como siempre, pone gustoso su grano de arena para estas cosas; a continuación, don Manuel Ramón de Fata y García-Galán, que hacía de rey Melchor, llevando como pajes a don Agustín Gutiérrez y don Miguel Paz y de servidor a don Angel Piñal, siguiendo, por este orden, el rey Gaspar, en la persona de don Leopoldo Salceda, quien llevaba en calidad de pajes a don Manuel Gómez y a don José Luis Báscones y de servidor a don Paquito Reda, y, por último, don Amador Maestro, que hacía de rey Baltasar, siguiéndole los pajes don Carlos Cerezo y don Fernando Gómez-Otero y como servidor don Enrique Revuelta. Los tres Reyes Magos montaban magníficos caballos, llevando además cada uno de ellos un burro cargado de juguetes hasta los topes, repartiéndose al pie de unos trescientos.

No queremos terminar esta reseña sin señalar otro de los valiosos concursos para esta fiesta, tanto en el orden de marcha de la cabalgata como en la distribución de juguetes -que todo hacía falta-, el prestado por el dignísimo juez de instrucción del partido, don Gaspar Fernández-Lomana de Barbáchano, persona querida y respetada en toda la región por sus cualidades de hacer el bien siempre que se le presenta ocasión y por ser el verdadero juez recto y demócrata por excelencia -este señor acompañó particularmente a la cabalgata desde que inició su marcha hasta que repartió el último juguete-, y por eso lo hacemos constar así, con entera satisfacción.

El público, deseoso de presenciar un desfile que no había visto, invadió las calles, hasta el extremo de que muchas veces dificultaba la marcha de la simpática cabalgata, tributándola estruendosas ovaciones a su paso por calles y barrios de la villa, dejando en el reparto de juguetes un grato recuerdo en la mente de la infancia pobre, que jamás se le borrará.

Y, para terminar, nuestra gratitud y la de todos los que formamos la "pandilla" de la cabalgata, al director de las escuelas graduadas, don Miguel Rengel, y a cuantas personas más hayan contribuido como él, de una manera o de otra, a la realización de lo que nunca se había hecho en Potes: organizar una cabalgata formal y llevar juguetes a todos los niños pobres de la villa.

El Duende de Liébana

En años anteriores a este de 1936 es posible que los Reyes hubieran acudido a Potes, pero sólo a visitar a los niños de familias pudientes. Esta fue la primera cabalgata general. Pocos meses después de ella, estallaba la Guerra Civil, por lo que no tuvo continuidad en los años inmediatos siguientes, sin que podamos precisar en qué año se recuperó posteriormente. Lo que está claro es que fue bastante antes de mediados de los años 1960 a los que corresponde la foto, tomada del libro de Manuel Vela "Álbum fotográfico de Liébana II".


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