Al cumplirse 90 años de la Guerra Civil española, nos proponemos acercarnos a su desarrollo en Liébana, haciendo un recorrido casi diario por los acontecimientos
Anterior: 21 de agosto de 1936. Inicio: 17 de julio de 1936.
Este día es detenido el párroco de La Vega, Silvano Pérez, que es llevado al Comité, donde pasó la noche, siendo liberado con vigilancia domiciliaria. El 13 de septiembre será sacado de su domicilio, llevado a declarar ante el Comité y conducido a despoblado donde se le someterá a la tortura de simular su fusilamiento.
Se publica que los guardias civiles de Santander Juan Fernández, Rufino Álvarez, Honorato Serrano, Ignacio Castilla, Gabriel Santiago, Emilio Morejón y Segundo Cuesta, integrantes de la Columna del brigada Santamaría, en Piedras Luengas, comunican que se encuentran bien «y muy contentos en tan amable camaradería como lo es la fuerza y los simpáticos y bravos milicianos aquí destacados».
Por su parte, «las guapas, diligentes y animosas enfermeras de esta columna Dolores Alonso Peón y Laura Gómez Pérez, al servicio del ejército del pueblo, envían un saludo a sus compañeras de toda la provincia y abrazan a sus familiares efusivamente. Hay salud y optimismo por arrobas».
El Comité de Guerra toma medidas contra los propagadores de bulos «que se complacen en hacer circular noticias alarmistas y otras procedentes de las radios facciosas». Se dice en la noticia que «resulta intolerable esa acción derrotista, que lleva en sí un afán morboso de mantener un estado de intranquilidad, o, lo que es más grave aún, de agresión a la República». Se procederá contra ellos depurándolos y separándolos de la sociedad para lo que «ha dispuesto la habilitación de un barco en el que quedarán detenidos los propaladores de bulos y noticias alarmistas».
Se publica la defensa que hace el Frente Popular de Ampuero contra quienes le acusan de no ser izquierdista. En ella se preguntan «¿Es que la revolución se hace con el saqueo, el robo y el pillaje? ¿Es que para ser bueno hay que robar y matar?». Está haciendo su revolución, sin robar ni matar, sacando el dinero de donde lo hay, habiéndose incautado ya de la Electra Vasco Montañesa, la fábrica de harinas de los sucesores de Talledo, los conventos de la Aparecida y de las Hijas de la Cruz, convertido en cuartel de milicias y en el futuro «monumental asilo». Y se preguntan «¿qué hay que hacer para ser izquierdistas?». Indirectamente se está diciendo lo que hacen otros frentes populares.
El gobernador civil recibe a representantes de empresas como Standard Eléctrica, a la que faltan materias primas para poder continuar su producción con normalidad, y Campsa y Solvay, éstas para hacerle ver las dificultades que les suponen, sobre todo a la última, la reducción de jornada de sus trabajadores.
En El Diario Montañés, leemos: «Comenzamos a sentir las primeras privaciones que impone la guerra: la de consumir pan moreno o, como dice la gente, pan negro. Si no fuera por las molestias que causa, diríamos que era un bien; si no fuera por la causa a que se debe, podríamos afirmar que es conveniente».
La prensa santanderina de este día destaca la toma, ocurrida el día anterior, del cuartel de Simancas, en Gijón, por las fuerzas republicanas tras semanas de asedio.
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