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21 de agosto de 1936

21/08/2026. Gabino Santos Briz

Al cumplirse 90 años de la Guerra Civil española, nos proponemos acercarnos a su desarrollo en Liébana, haciendo un recorrido casi diario por los acontecimientos

Anterior: 20 de agosto de 1936.           Inicio: 17 de julio de 1936.

Tras la clausura por el Comité de la iglesia de Viñón, el 21 de agosto, a las diez de la noche, el párroco, Martín Díez, sale, con Antolín o Andrés (se le menciona con ambos nombres) Pelea de guía y compañero, para pasarse a zona "nacional", adonde llegarían pasados tres días. Según declaró al llegar, no se había pasado antes porque «nos retenía cerca de los feligreses la circunstancia de que los rojos no habían adoptado determinación alguna contra nuestra iglesia. Así solo cuando ésta fue clausurada por orden del Comité, estimamos que la huida se imponía». Además, se justificaba, «la última tentativa de los rojos de llevarme con ellos a la lucha, tenía todas las probabilidades de reproducirse con éxito y la sola idea de que así fuese me tenía horrorizado».

Preguntado, al llegar a la zona palentina, si también en Liébana se han registrado desmanes, Martín Díez contesta que «aun no se ha registrado atentado alguno contra las personas afortunadamente, mas el ambiente va haciéndose cada vez más denso y pudieran producirse, si antes no lo evita la presencia de fuerzas nacionales» y sigue diciendo que «ha habido detenciones y los detenidos han sido trasladados a Santander, en donde según noticias llegadas a Liébana se dispone de una o dos unidades de la Marina para la recogida de detenidos y la región vive sometida a un régimen soviético embrionario, obediente a los abigarrados Comités que controlan y dirigen toda la vida local». Y sobre los contingentes que encontrarían allí los nacionales dice que «unos 500 o 600 hombres, que han podido alcanzar esta cifra porque se han corrido allí algunos elementos de Llanes", si bien "mal armados, pues rara vez se ve un fusil y abundan extraordinariamente las escopetas».

También el 21 de agosto el Comité de Guerra emplaza a Manuel Palacios Antón, de Potes, y a otros dos vecinos de Comillas, a presentarse ante el Comité en el término de cuarenta y ocho horas, «declarándoseles en rebeldía de no presentarse».

Y este día se publica también la solicitud de madrinas de guerra por milicianos del destacamento de Piedras Luengas: «solicitamos madrina de guerra para ver si carteándonos con ellas se nos hace más llevadero el tiempo que dure esta verdadera campaña. Montañesucas: esperamos de vuestra generosidad ver realizadas nuestras aspiraciones. Pedro Canales, de 21 años; José Merino, de 18 años; José Plaza, de 22 años; Ignacio Burgos, de 21 años; José Moraza, de 21 años; Ángel García, de 19 años y Máximo Isla, de 21 años. ¡Viva la República! ¡U.H.P.!». Como vemos, se trata de milicianos muy jóvenes.

La Comisión de Policía emite una nota para conocimiento de los ciudadanos y de los Frentes Populares de la provincia en la que se establece que los registros domiciliarios y las detenciones serán realizados única y exclusivamente por agentes de dicha Comisión o por agentes de la autoridad con orden escrita, considerándose ilegales en caso contrario. Sobre el proceder de los frentes locales se estipula:

«Cuando los Frentes Populares de los Ayuntamientos de la provincia tengan noticia de la peligrosidad de algún ciudadano residente en su término municipal, al que juzguen conveniente detener para poner a la República a cubierto de los peligros de la actuación de aquél, lo pondrán en conocimiento de esta Comisión de Policía por escrito, formulando al propio tiempo los cargos que estimen pertinente hacer contra su conducta, y será esta Comisión de Policía el ÚNICO organismo que podrá ordenar y llevar a efecto la detención, después de examinar los antecedentes que se la faciliten y los que ella pueda adquirir directamente por medio de sus organismos auxiliares».

Sin embargo, «como excepción, en casos de verdadera urgencia, en los que se tema fundadamente la evasión, podrán los Comités de Frentes Populares de los Ayuntamientos de la provincia decretar la detención preventiva de enemigos del régimen, poniendo el hecho en conocimiento de esta Comisión de Policía de una manera inmediata».

La nota es firmada por Manuel Neila, por la Comisión de Policía, con el visto bueno del gobernador Ruiz Olazarán. Curiosamente, Neila fue el responsable de la conocida checa que lleva su apellido, autora de numerosos crímenes en Santander.

Destaca también la nota emitida este día por el Delegado de Transportes según la cual «todos los propietarios de autobuses, camiones y coches de turismo, que no sean de servicios públicos o de médicos, de Santander y su provincia, deberán ponerse inmediatamente a disposición de los respectivos Frentes Populares de la provincia, en el término de cuarenta y ocho horas».

En La Región se publica este día: «¡Compañeros! No olvidéis que tenemos tres grupos de enemigos; los que luchan en el frente contra nuestras milicias, que son los menos temibles; los que prepararon y pagaron el movimiento, huyendo después, con los que habrá de hacerse una lista detallada; y los emboscados entre nosotros, con vestidura apolítica o con barniz de entusiastas, que son los que siembran el desánimo y corren el bulo sirviendo de espías al enemigo. ESTOS SON LOS PEORES».


Siguiente: 22 de agosto de 1936.


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