Al cumplirse 90 años de la Guerra Civil española, nos proponemos acercarnos a su desarrollo en Liébana, haciendo un recorrido casi diario por los acontecimientos
Anterior: 19 de agosto de 1936. Inicio: 17 de julio de 1936.
El corresponsal en Cabezón de Liébana de La Voz de Cantabria escribe una crónica en la que, tras unas referencias al tiempo (el verano no está siendo normal: no ha habido cuatro días buenos seguidos) y a las cosechas (escasas, afectadas por la sequía), dedica al Comité del Frente Popular de Cabezón lo siguiente:
«Digno de encomio y elogio en toda la extensión de la palabra es este organismo, pues desde el primer día que se constituyó ha venido procediendo con verdadera actividad, con verdadera alteza de miras, con toda nobleza, lealtad y honradez y con espíritu realmente justiciero en cuantos servicios de orden, aprovisionamiento de milicias, etcétera, le están encomendados, tanto, que lo mismo los afectos que los de ideas más dispares, todos en general, alaban su proceder y conducta y no le regatean su aplauso; en una palabra, su actuación es meritísima en todos los aspectos. Yo, que estoy en contacto con el mismo, y que veo y observo su manera de obrar en todo, le envío desde las columnas de LA VOZ DE CANTABRIA mi entusiasta felicitación». Firma "C.".
Se publica una orden del día anterior del ministro de la Guerra en la que «hace saber a las distintas autoridades locales de toda España y organizaciones políticas y sindicales y al público en general, que estando completamente organizado el Ejército de operaciones, formado por las unidades leales del Ejército, la Marina, Aviación, milicias populares, Guardia civil y orden público, la defensa de la integridad territorial de las distintas comarcas queda confiada a las columnas ya constituidas, y el orden público, en las distintas capitales y poblaciones, a cargo de la autoridad civil correspondiente», es decir, del gobernador civil. Ello conlleva que «no se atenderán en lo sucesivo las peticiones de armamento para individuos aislados o para pequeños grupos de ciudadanos», debiendo alistarse los que quieran colaborar.
El Comité de Guerra de Santander anuncia que, a partir del día 24, la jornada laboral en el sector de la construcción queda reducida a seis horas diarias y treinta y seis semanales, «subsistiendo los mismos jornales actuales, que, bajo ningún concepto, han de sufrir disminución alguna». Además, «la Comisión Sindical designada por este Comité de Guerra se encargará de que los beneficios reivindicativos que se otorgan con la disminución de la jornada alcancen a los restantes ramos de la industria».
La Comisión Provincial de Abastos pide, debido a ser mayor el consumo de harina que lo que las fábricas pueden molturar, «que los buenos republicanos se abstengan de hacer mayor provisión que el que les señale su correspondiente abastecedor».
El Comité Local de Santander de Cruz Roja emite una nota en la que, «vista la prodigalidad con que se hace uso del emblema o distintivo de esta Institución internacional, advierte que queda prohibido el uso del mismo en todos aquellos edificios, vehículos, etc., que no estén debidamente autorizados por este Comité, y se verá obligado a poner a disposición de las autoridades competentes a los contraventores de esta prohibición».
Siguiente: 21 de agosto de 1936.