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17 de agosto de 1936

17/08/2026. Gabino Santos Briz

Al cumplirse 90 años de la Guerra Civil española, nos proponemos acercarnos a su desarrollo en Liébana, haciendo un recorrido casi diario por los acontecimientos

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Hoy vamos a centrarnos, de un modo especial, en la columna que estaba asentada en el puerto de Piedras Luengas. Ya en nuestras noticias del día 4 dimos cuenta de una primera información sobre ella, en la que se nos decía que estaba a su mando el sargento Romo. El día 7, sin embargo, llegó el brigada Santamaría que se hizo cargo de ella. Vamos a recoger algunas publicaciones de días pasados sobre ella.

La primera es del día 13 en el periódico La Región, dentro de la sección "Visitando los frentes". Tras decir que llegaron a la hora de comer, el periodista escribe:

«Charlamos un rato con el jefe del destacamento, que nos comunicó que no tenía nada que manifestar a los representantes de la Prensa, dado el estado normal y tranquilo que este límite con la provincia de Palencia presenta.

Nuestra fuerzas se limitan a establecer una estrecha vigilancia sobre los enemigos, a los que se observan todos sus movimientos en espera, como todos los demás destacamentos, de que les sea dada la orden de avanzar sobre los terrenos de los facciosos, que ante la presencia de la columna han abandonado sus primitivas posiciones, colocándose a más de veintiocho kilómetros de distancia de las fuerzas leales.

La presencia en este lugar como miliciana de la compañera del querido militante del Frente comunista Fermín, proporciona al destacamento una característica alegre.

Todos nos mostramos admirados al ver cómo una mujer de la Montaña con su fusil se ha aprestado a colocarse al lado de los hombres a defender la República, siguiendo con ello la ruta del heroísmo femenino que en Asturias inició una joven: la inolvidable Aida Lafuente.

Entre otros estimados camaradas saludamos a Herrero, Basaras, Antonio García, Pedro López, Antonio Ramos, Gonzalo Muñoz, Martín Carpintero y otros que sentimos no recordar. Todos nos recomendaron que hiciéramos público desde LA REGIÓN para satisfacción de todos sus familiares, que se encuentran en completo estado de salud».

El día 14 la Columna de Piedras Luengas celebra asamblea, «tomándose importantes acuerdos respecto a la mayor disciplina y organización de los milicianos que la integran y nombrando su Comité de columna, que quedó constituido de la forma siguiente:

Presidente, Florencio Núñez, del Sindicato de Trabajadores del Muelle.
Secretario, Martín C. Aspiazu, de la Agrupación de Empleados Municipales.
Vocales: Fermín Alonso, del Partido Comunista; Miguel Pacheco, del Partido Socialista; Luis Leonart, de la C.N.T.; Juan Luis Monago, de las Juventudes Unificadas; Segundo Bores, por las milicias de Liébana, y Victoria López por el Partido Comunista.

Fue nombrada la mesa de honor, integrada por Largo Caballero, Stalin y Pasionaria. Se acuerda que forme parte del Comité la compañera Victoria López, de la Sociedad de Tabaqueros, compañera del valiente luchador comunista Fermín Alonso, que juntos luchan en las avanzadas contra la bestia negra del fascismo.

También se acordó enviar un saludo revolucionario a la camarada Matilde Zapata, y al mismo tiempo interesar del Frente Popular haga las necesarias tramitaciones para que la imprenta de "El Diario Montañés" pase a ser propiedad de LA REGIÓN.

El nombre de esta columna será AIDA LAFUENTE, como recuerdo a la valiente camarada asturiana que murió al pie de una ametralladora en la magnífica gesta de octubre, luchando contra la canalla y cobarde represión del Gobierno Lerroux Gil Robles.

Este magnífico ejemplo ha cundido entre muchas mujeres españolas, que se encuentran en las columnas empuñando un fusil.

También nuestra columna tiene su AIDA LAFUENTE, y, como aquélla, estamos seguros que sabrá dignificar la clase proletaria.

Después de amplia discusión en la cual se manifestó el gran espíritu de lucha que anima a los milicianos, y el gran interés de estar en todo momento en íntima inteligencia con el jefe de columna, brigada Santamaría, se levantó la sesión en medio de un gran entusiasmo y enviando saludos revolucionarios a todas las columnas que se encuentra en el frente. Un fuerte grito de U.H.P., y A VENCER».

Como vemos, se trata de una Columna muy ideologizada y radical. Será la responsable de muchos de los crímenes que se cometerán en Liébana en época republicana.

En El Cantábrico, el día 15 se alude a la Columna de Piedras Luengas, aunque sin identificarla, al decir que desde uno de los destacamentos se les remite la siguiente nota:

«Los bravos defensores de este destacamento están dispuestos a luchar con el mayor fervor e ímpetu, mandados por el bravo miliciano Aniceto Núñez y el pundonoroso militar José Romo, sargento del honrado Ejército leal a nuestro Gobierno.

Defiende esta posición, que es una de las avanzadas que interesa muchísimo sostener para cuando sea el momento oportuno de ofrecer una nueva lucha a los que quieren arrebatar al proletario su tranquilidad, que al cabo de larga lucha, a través de siglos, han ganado honradamente; pero desde luego esos tiranos, por medio de engaños y falsas promesas, enfrentan a obreros con obreros, mientras ellos gozan y se divierten al ver cómo se vierte la sangre del honrado proletario.

Compañeros: ¡No tiréis contra vuestros hermanos! ¡Volved las armas contra esos cobardes y defended al Gobierno, que tan honradamente ha ganado la lucha el día 16 de febrero!

El día 7 de agosto llegó a esta posición, al mando de una columna, el bravo brigada don Ceferino Santamaría, el cual, desde el primer momento, empezó a trabajar, no descansando ni de día ni de noche, con el sargento Romo, preparando a los bravos milicianos y militares en sus respectivos puestos, para estar en debida forma cuando llegue el momento oportuno de dar cara al enemigo.

También se encuentra entre nosotros el camarada Pacheco, que opera con los valientes dinamiteros, colocando minas de gran potencia en los sitios adecuados para interrumpir el paso a los facciosos.

Con mucha frecuencia visita esta posición el jefe de los dinamiteros asturianos, camarada Rufino Campol, y su ayudante, Bautista Rodríguez.

Rasgo generoso el de unos vecinos del pueblo en que estamos. Fieles al Gobierno, han obsequiados a los milicianos y soldados de esta posición con un hermoso ternero, rasgo que es de agradecer.

La Comisión que se ha destacado a hacer la entrega son los camaradas siguientes: Francisco Barahona, Amado Gómez, Matías Gómez y Lucas Lamadrid».

Finalmente, recojamos que en El Cantábrico se da cuenta el 16, desde Cabezón de la Sal, de la vuelta a la localidad, el día 13, para pasar unos días con la familia, de «un grupo de milicianos de esta plaza que presta sus servicios en el frente de Piedras Luengas. Forman éste los jóvenes siguientes: Raimundo Ceballos, Antonio Orozco, Julián Fernández, Leoncio Gutiérrez, Julio Casal, José García, Celestino García, Manuel Ríos, Luis Gutiérrez, Alejo Mora, Julio Rodríguez, José García y Belarmino García.

Todos se encuentra contentos de sus misiones en los picachos de las sierras que guardan la entrada de esta provincia, para donde saldrán en breve nuevamente a unirse a otro grupo de este Ayuntamiento que marchó en pasados días».

Con independencia de lo referente a dicha columna, del 17 de agosto de 1936 destacamos que el Secretariado de Finanzas, como complemento a la nota del día anterior, comunica a todos los Comités de la provincia «que deben enviarnos una relación de las personas pudientes de su jurisdicción y un presupuesto de los gastos que se les origina por el sostenimiento de las milicias y demás».


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