Píldoras de Historia

LA FOTOGRAFÍA y “LA VOZ DE LIÉBANA”

20/05/2016

Ya en alguna ocasión nos hemos ocupado del primer periódico que se publicó en la comarca, “La Voz de Liébana”, aparecido el 1 de agosto de 1904. Ahora, vamos a detenernos en las fotografías que publicó y en las informaciones que nos aporta sobre los primeros fotógrafos lebaniegos.

Lo primero que hay que decir es que La Voz de Liébana tuvo claro desde el principio la importancia de incluir fotografías en la publicación y así, ya en su número 3, del 1 de septiembre de 1904, publicó en su portada una vista panorámica de Potes, y en el 4, coincidiendo con las fiestas de la Cruz, una imagen del relicario del Lignum Crucis, además de otra del camarín en el interior del periódico. En el número 7, del 1 de noviembre, es la iglesia de Lebeña la que ocupa la portada. En los números siguientes, sin embargo, desaparecen los “fotograbados”, que no vuelven a aparecer hasta que siete meses después, el 30 de mayo de 1905, publica una vista panorámica de Cillorigo. Previamente, en el número anterior, había avisado de que "Subsanados los defectos que en un principio se notaban en la impresión de nuestro periódico, y deseando seguir ofreciendo a nuestros abonados vistas panorámicas de la Región, en el próximo número publicaremos la vista general del pintoresco pueblo de Tama, continuando publicando después, la portada y vista esterior [sic] del antiguo convento de Piasca, y otras que ya tenemos en cartera, y las que seguramente serán del agrado de nuestros lectores".

Imagen

Estas fotografías primeras aparecidas en La Voz no llevan firma que indique quién es el autor. Únicamente en el texto que acompaña a la última, la de Tama, se dice que está tomada "de un cliché del malogrado Antonio Posada", que es, por tanto, el primer fotógrafo identificado de cuantos a lo largo de su historia colaboraron en La Voz de Liébana. De hecho, es muy posible que fuera él el autor de todas las publicadas hasta entonces, aunque nada más sabemos de él.

Las ya anticipadas imágenes de Piasca fueron publicadas en julio y son obra del "inteligente fotógrafo don Alvaro Fernández". El conocido fotógrafo, al que debemos buena parte de las fotos de Liébana de hace un siglo, era natural de Paredes de Nava (Palencia), donde había nacido hacia 1879. Con 25 años llegó a Potes, publicando un primer anuncio en La Voz el 30 de diciembre de 1904 bajo el título "Fotografía artística de Alvaro Fernández", en el que ofrecía "Retratos de todas clases y tamaños, reproducciones, vistas, ampliaciones muy económicas y toda clase de trabajos a precios convencionales". Completaba el anuncio el aviso de que "Recibe órdenes desde el 1º del año entrante en la Fonda La Nueva. Potes".

Vemos, pues, que es el uno de enero de 1905 cuando Álvaro Fernández Pérez comienza su actividad fotográfica en Liébana y lo hace en una fonda, lo que da idea de que, en principio, consideraba su estancia en Liébana como algo temporal. De hecho, en el número del 10 de mayo de 1905, publica un aviso, bajo su nombre y su actividad de fotógrafo, indicando que "Participa al público que solo permanecerá en esta localidad hasta los últimos días de la próxima semana". El número siguiente, sin embargo, publica un gran anuncio, ocupando todas las columnas de la página, en el que destaca su "Gran colección de Postales de la Región. Ampliaciones inalterables al bromuro se hace de cualquier retrato por antiguo y deteriorado que esté". Tras señalar la Fonda como lugar de recepción de los encargos, destacaba los "Precios baratísimos".

Imagen

Pensamos que no es casual que el cambio de decisión de Álvaro Fernández, que, en lugar de marcharse, como había anunciado, sigue en Potes, coincida en el mismo número con la ya comentada publicación de La Voz anunciando que reiniciaba la inclusión de fotograbados en el periódico. Quizás viera que se le abría una posibilidad y decide prolongar su estancia, aunque el 30 de mayo vuelve a anunciar su marcha para "los últimos días de la próxima semana". Tras un mes en el que sus habituales anuncios desaparecen del periódico, vuelve a anunciar sus tarjetas postales y sus ampliaciones al bromuro el 30 de junio. Poco después, como vimos, el periódico acogía sus dos fotos de Piasca, a las que seguirían, en los meses siguientes, otras dedicadas a Lloroza, Cabezón de Liébana y el pueblo de Campollo, entre otras. Se trata en general de vistas panorámicas, en línea con las tarjetas postales que ofrecía en sus anuncios. Hay, sin embargo, alguna foto que va más ligada a la actualidad como la del arco que el Ayuntamiento de Potes levantó en honor de Alfonso XIII durante su estancia en Liébana para cazar en septiembre de 1905, o la del monumento a Jesús de Monasterio inaugurado en 1906.

Durante estos años La Voz de Liébana publica fotografías sin firmar y sin indicar el autor. Aunque lo fácil es pensar que fuera Álvaro Fernández y algunas de ellas entran en la temática de las tarjetas postales, como una vista general de Ojedo u otra de la Torre de Mogrovejo, lo cierto es que no llevan firma y pueden ser de otro autor, como es el caso de una foto de jugadores de bolos en la bolera de San Miguel, en Bedoya, de la que se indica que es "de nuestro colaborador artístico el distinguido joven de esta villa, D. Mariano Palacios", que es, por tanto, el tercer fotógrafo identificado colaborador de La Voz de Liébana, tras Antonio Posada y Álvaro Fernández.

En cualquier caso, las fotos, que se sitúan sobre todo en la portada, empiezan a escasear hasta el punto de que en 1916 y 1917 desaparecen por completo, coincidiendo con una crisis que puso en duda la continuidad del periódico. Hasta ese momento había publicado: en 1904, tres portadas con foto; en 1905 y 1906, cuatro; en 1907, dos; cinco, en 1908; tres, en 1909; tres, en 1910; una, en 1911; y tres cada año en 1912, 1913, 1914 y 1915. En 1918 vuelve a aparecer una foto en una portada, si bien corresponde a una fiesta lebaniega en Buenos Aires por lo que fue enviada por algún indiano para su publicación, cosa que no era la primera vez que sucedía ya que en las citadas portadas con foto algunas de ellas correspondían bien a lebaniegos en América bien a lebaniegos ilustres, que, probablemente, no fueron realizadas por ningún fotógrafo lebaniego.

De todas estas fotos, la última que cabe atribuir con seguridad a Álvaro Fernández se publicó en marzo de 1915 y corresponde a la celebración de la “Fiesta del Árbol” en Ojedo, junto a La Narezona. Es cierto que, con posterioridad, se recoge en varias ocasiones que, con motivo de la celebración de algún acto, Álvaro Fernández sacó fotografías, pero sin publicar ninguna de ellas en La Voz. Así ocurre en 1919, cuando se realiza una excursión a la “caverna de Tresviso”, tomando fotografías “al magnesio” o cuando toma fotografías de una fiesta en Enterrías; o en mayo de 1920 en otra excursión a Cervera de Pisuerga. Ya antes, al principio de su estancia en Potes, en noviembre de 1905, se había informado de que había tomado fotos en un banquete celebrado en Bedoya por un matrimonio indiano.

Hay que hacer constar que Álvaro Fernández, de quien son buena parte de las fotos incluídas en la guía “Liébana y los Picos de Europa” que publicó La Voz de Liébana en 1913, se casó en Potes con Elvira del Río, hija de Castor del Río, propietario de una fábrica de velas y de un café y alcalde de Potes durante algunos años, abandonando su profesión de fotógrafo. Fue propietario de un establecimiento de comestibles. En 1923 fue nombrado director de la sucursal que el Banco Mercantil abrió en Potes; y a principios de 1929, le fue concedida "la administración en Liébana de la Compañía Arrendataria de Tabacos". Además, entró en el Ayuntamiento de Potes como concejal. Álvaro Fernández falleció el 10 de noviembre de ese mismo año, 1929.

Imagen

Coincidiendo prácticamente con la desaparición como fotógrafo de Álvaro Fernández, aparece en Liébana otro fotógrafo profesional: Cipriano Riancho Gutiérrez. La primera mención que hemos localizado a él en La Voz de Liébana data de octubre de 1919, cuando figura entre los asistentes en Pembes al homenaje a Mariano Larín, indicándose que se sacaron numerosas fotografías, de las que el periódico no publica ninguna. Justo al año siguiente, en octubre de 1920, se le cita como autor de fotografías a los asistentes a un bautizo en Argüébanes.

Hay que esperar a junio de 1921 para que La Voz de Liébana, que en los años previos apenas si ha incluido alguna foto, enviadas siempre por indianos, publique una realizada por él. Se trata de la de la escuela y casa rectoral de Ledantes, inauguradas entonces. Suya es también la de una fuente en Trillayo, incluida en el periódico en mayo de 1924, y podrían serlo también, aunque no se indique autor, la de la escuela de Argüébanes, publicada en 1922, y la de una fuente en Viñón en enero de 1924.

En ese año 1924 Cipriano Riancho publica sus primeros anuncios en La Voz:

En 1925, varias fotografías suyas son publicadas en el periódico. Así, la de un mitin de Acción Patriótica en Potes; la de la escuela de Viñón; y la de la representación teatral en las fiestas de la Cruz de aquel año. Sin embargo, el periódico no publica fotos en 1926 ni 1927 y de ninguna de las tres que publica en 1928 indica quién es el autor. Sí que le atribuye la publicada en diciembre de 1929 de una fiesta en el Colegio de Monjas de Potes.

En el número del 31 de mayo de 1930 de La Voz de Liébana se da cuenta del traslado de su residencia por Cipriano Riancho, que pasa a vivir a San Vicente de la Barquera, de donde era su esposa, con quien se había casado en mayo de 1927, acabando así su actividad fotográfica en Liébana, aunque publicara un anuncio comunicando su traslado e indicando que atendería desde allí los encargos que recibiera en la barbería de Robles, de Potes.

El hueco dejado por Riancho hace que La Voz de Liébana recurra a nuevos fotógrafos. De hasta tres distintos publica fotos en 1930. Por un lado, de "M. Bustamante" publica una de la nueva iglesia de Tama; por otro, de las ferias de Los Santos, publica fotos de "E. Revuelta" y de “E. Bustamante”, Emilio Revuelta y Eusebio Bustamante. Este, que será el gran fotógrafo de Liébana durante décadas, tuvo, por tanto, también presencia en La Voz de Liébana.

Desconocemos, debido a los escasos números de los últimos años que hemos podido consultar, si La Voz acogió en estos años otras fotos de estos u otros fotógrafos. Sí que nos consta un detalle que publicó el corresponsal de Pesaguero en 1925, al dar cuenta de la fiesta de San Juan Degollado en Lomeña. Escribió: "Tarde buena y... ¡Muy buena! la hizo un ambulante fotógrafo, que con su máquina al minuto “hizo el agosto” con sus retratos. ¡Qué grupos y qué grupitos! ¡Eh amigo! Ya que no me dio comisión por mi trabajo de propaganda, vuelva el año que viene y nos encontraremos, usted con su máquina al minuto y yo con mi elegante Kodak". Vemos, pues, cómo había fotógrafos ambulantes que acudían a las fiestas de los pueblos para hacer retratos.

Hasta aquí este repaso por la aportación a la fotografía en Liébana de La Voz de Liébana, con esos siete fotógrafos que hemos visto: Antonio Posada, Álvaro Fernández, Mariano Palacios, Cipriano Riancho, M. Bustamante, E. Revuelta y Eusebio Bustamante.


Compartir en Imagen Imagen

También en esta sección: