Píldoras de Historia

La feria de Ramos de Cervera de Pisuerga

Gabino Santos Briz

13/04/2019

Durante siglos Liébana mantuvo estrechas relaciones con Castilla y con León. A esas tierras se iba todos los años a vender las ruedas para carro y los aperos de labranza que, durante los largos inviernos, elaboraban los lebaniegos, de los pueblos altos sobre todo, con las maderas de sus montes. A esas tierras se iba a vender el ganado. Y de esas tierras se traía el cereal y lo que fuere necesario. Y así siguió siendo hasta no hace tantos años, como podemos apreciar, a modo de ejemplo, en estas líneas centradas en uno de los acontecimientos que atraían a los lebaniegos: la feria del Domingo de Ramos en Cervera de Pisuerga.

Esta feria se remonta, al menos, a mediados del siglo XIX. Aquí vamos a centrarnos en el primer tercio del siglo XX, para el cual disponemos de las informaciones publicadas por la prensa lebaniega de la época. Cabe pensar, sin embargo, que lo que cuentan tendría plena validez para décadas anteriores.

Una primera prueba de la importancia que tenía tal feria en Liébana es el hecho de que en Potes se celebrara el "mercado de Ramos". Como se sabe, todos los lunes tenían lugar mercados en la capital lebaniega. De cuál era el de Ramos nos da perfecta cuenta La Voz de Liébana en 1920: «Se llama así en Liébana, al mercado del lunes anterior al domingo de Ramos, y suele ser uno de los más concurridos y en que se celebran mayor número de transacciones, pues en dicho mercado muchos compran para llevar luego el ganado a la feria que el domingo de Ramos se celebra en Cervera de Río Pisuerga. Es el mercado en que se venden los toros sementales de los pueblos, cuando éstos acuerdan renovarlos».

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Esta perfecta definición aporta tres importantes datos: el de ser uno de los más concurridos y con más compraventas; el de que algunos compraban aquí para vender en Cervera unos días después; y el de la venta de los toros de los pueblos. Es lógico que, siendo tan importante, la prensa lebaniega se hiciera eco de él. Ya en 1908 el periódico "Picos de Europa" deja constancia de que estuvo poco concurrido y con escaso ganado como consecuencia del temporal reinante por aquellos días. Curiosamente, pese a haberle dado tanta importancia, "La Voz de Liébana" en la mayoría de los años en que se ocupa de él es en los mismos términos: «las transacciones puede decirse que fueron nulas», aunque hubo mucho ganado, diez o doce toros incluidos (1920); «paralizado, siendo pocas las transacciones realizadas, no obstante haber bastantes compradores» (1921); «poco animado», por la nieve acumulada en los puertos que impidió la presencia de compradores (1922); o «desanimación», con pocas transacciones pese a la gran concurrencia de ganado (1928).

Como vemos, una de las causas de la paralización de algunos años eran los temporales y la presencia de nieve, impidiendo las comunicaciones. Cuando esto ocurría y el mercado de Ramos estaba flojo, se aumentaba la asistencia de lebaniegos a la feria de Cervera, lo que, en ocasiones, forzaba a realizar duros trabajos. En 1908, por ejemplo, "Picos de Europa" destacaba que «tan abundante ha sido la nieve que cayó en algunos puntos de esta región los primeros días de este mes, que se han necesitado más de cuarenta hombres para restablecer la comunicación entre esta villa y Cervera. Sólo así ha podido lograrse que a la feria de la vecina villa palentina hayan concurrido, como otros años, muchos ganaderos de la región de Liébana».

Aunque la noticia fue cuestionada por Leopoldo de Hoyos, desde el periódico santanderino El Cantábrico, afirmando que únicamente fueron 16 vecinos de Camasobres los que, pagados, espalearon la nieve, que la comunicación entre Potes y Cervera por Piedras Luengas seguía cortada y que, en realidad, sólo media docena de ganaderos lebaniegos asistieron a la feria de Cervera, es un indicativo de que, pese a todas las dificultades, se intentaba estar presentes en la feria de Ramos de Cervera.

De esa presencia hay testimonios en algunos de los ejemplares de La Voz de Liébana, con algunos detalles. De 1906 consta que en esa feria se produjo un alza de precios respecto a los que se venían pagando. De la de 1912, el corresponsal en Valdeprado informa de que vecinos del pueblo y del de Cueva asistieron a la «acreditada» feria de Cervera, vendiendo «a buenos precios sus ganados vacunos». Y da algunos precios: el presidente de la Junta de Cueva vendió una pareja de bueyes por 1.050 pesetas y Francisco Caloca otra yunta por 975. Destaca también que durante los dos días de la feria «fueron robados varios pernianos y gente del Pisuerga», alcanzando más de dos mil pesetas las cantidades robadas.

De la de 1923 es el corresponsal en Vendejo de La Voz de Liébana el que dice que estuvo «regular», tanto en precios como en número de transacciones.

En la de 1928, tanto el tiempo, con un «día de riguroso invierno, por el frío, la lluvia y la nieve», como la paralización observada en las ferias desde hace un tiempo, hicieron que estuviera desanimada. «Ganado para vida se vendió poco; para muerte, se vendió bastante pero a precios bajos y con tendencia a seguir bajando». Sin embargo, de la de 1929 se dice que «estuvo animada, vendiéndose mucho ganado y a buenos precios». Vemos, pues, las lógicas oscilaciones de un año a otro, en función de las circunstancias de cada uno.

También de la feria de 1915 dio cuenta La Voz de Liébana. Su corresponsal en Valdeprado asistió en persona a Cervera y dejó este testimonio de su experiencia:

«Estuve en la feria de Ramos en Cervera, donde me divertí lo indecible, viendo los hermosos ejemplares vacunos, sobre todo los Toros destinados por los concejos al matadero a causa de su peso excesivo para llenar su cometido.

Hubo varios de 600, 700 y hasta 800 pesetas, que daba gusto verles, y de tal suerte han despertado los ganaderos del alto Pisuerga y afluentes, que raro es el pueblo que no tiene dos sementales para su corta vacada.

Allí se encontraba a vender dos hembras bovinas, el simpático José Pedro, el de Caloca, y a la verdad, que no creía yo, que dicho vecino era tan entendido en esa materia, pues sacó por ellas lo que quiso.

En una palabra: el tiempo ayudó bastante, para las transacciones, que fueron numerosas, pagándose el ganado perniano a unos precios como nunca se conocieron en la región.

También asistieron los vecinos de Cueva don Pedro García Sánchez, don Pedro Sánchez, don Baltasar Gómez, don Cosme Torre y don Santiago de Cos, que certificarán seguramente de lo antes dicho.

A la noche nos unimos en fraternal concurso, algunos de los de Cueva, el tan conocido Baldomero y su convecino de este pueblo señor Domingo en el Café Pisuerga, donde pasamos el rato alegremente hasta las once, y como cierre de bromas, me llevaron las albarcas, que eran nuevas».

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Este testimonio, entre otros detalles, nos confirma la importancia de esta feria de Cervera para la venta de los toros concejiles que se iniciaba en el mercado de Ramos de Potes. Es de destacar, sin embargo, que fue perdiendo peso, en este sentido, en beneficio de otra feria que se estableció en la misma villa de Cervera, dedicada a San Matías, en los últimos días de febrero. Así lo cuenta La Voz de Liébana en 1929, hablando de la feria de San Matías:

«Antes, los toros sementales que los pueblos o los particulares vendían, solían llevarse a la feria del Domingo de Ramos en Cervera; pero desde hace años, la mayor parte de los toros se llevan a esta feria de San Matías. Nuestros amigos don José Maestro y don Jesús Guerra compraron varios toros para llevar a dicha feria, de ellos, los mejores, del pueblo de Colio, el de Piasca, el de Valmenor y el de Argüébanes,a precios que oscilaron entre 2.800 y 3.600 reales.

En la venta de Pío, en Puente Asnil, donde se remiraron los toros, siguiendo la costumbre establecida de echarlos a luchar para poder luego llevarlos juntos por la carretera, se reunió bastante público para presenciar la lucha, habiendo resultado vencedor el toro del pueblo de Colio».

Incluimos estos detalles, pese a referirse a la feria de San Matías, porque años antes, cuando era en la de Ramos donde se vendían los toros, ocurriría algo similar.

Para terminar, dejemos constancia de que estas ferias permitían también la difusión de otros productos, como se ve en el poema de la imagen escrito por el corresponsal de La Voz de Liébana en Valdeprado en 1912, con el queso de Tresviso como protagonista.


Feria de Ramos 2019


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